viernes, 25 de agosto de 2017

Lophophanes cristatus (Herrerillo Capuchino)

Desde los soleados pinares mediterráneos hasta los sombreados del norte, el Herrerillo Capuchino es el ave de las coníferas. También puede encontrarse, aunque no con mucha frecuencia, en bosques mixtos y espesuras, pero apenas durante el verano. Así puede vérsele algunas veces en los parques o jardines urbanos.

A fines del invierno, el macho corteja en vuelo, o endereza su cresta, haciendo vibrar las alas, mientras que la hembra explora las cavidades de los árboles o los agujeros de las vallas. Con frecuencia acondiciona un agujero en la madera podrida, o bien escoge un hueco entre las ramas de un nido de rapaz, incluso habitado. No muestra temor a criar en terreno abierto. En septiembre se unen a otros pajarillos silvestres, paros, reyezuelos y trepadores, que se asocian en la mala estación para buscar comida.

El Herrerillo Capuchino, común como nidificante en toda la Península, suele aprovechar con frecuencia los nidos abandonados de picos y, preferentemente, las cajas anideras.

Gracias a las repoblaciones forestales, en su mayoría de coníferas, va recuperando su área de cría, aunque muy lentamente.

Identificación: Cresta de plumas negras bordeadas de blanco; semicírculo negro alrededor del ojo; dorso pardo grisáceo; sexos iguales.

Nidificación: Utiliza un agujero natural o uno excavado por la hembra normalmente en un tocón podrido de pino; el macho puede cooperar para obtener pelos, plumas y lana para construir el nido; pone, de abril a mayo, normalmente de 5 a 6 huevos blancos con pintas pardo-rojizas; incubación, sólo por la hembra, de unos 14 días; los pollos, cebados por ambos padres, vuelan al cabo de unos 18 días.

Alimentación: Pulgones, orugas y otros insectos; algunas veces semillas de coníferas y bayas de enebro.

Hábitat: Bosques.









En: pajaritos.es






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