domingo, 15 de abril de 2012

Lycaena phlaeas, Linnaeus, 1761 (Manto Bicolor)

Clase: Insecta

Orden: Lepidoptera

Familia: Lycaenidae

Género: Lycaena

Especie: Lycaena phlaeas (Linnaeus, 1761)

"Mariposa de amplia distribución con 2 ó 3 generaciones anuales. Hembras y machos son muy parecidos. Estos últimos son muy territoriales y defienden su pequeño espacio de otros machos e incluso de otras especies de mariposas".



Una pequeña joya con alas doradas de color cobrizo con marcas negras. Más o menos común según las zonas, prefiere los prados y sitios abiertos, volando de flor en flor o posandose en el suelo para tomar el sol.

Pertenece a la familia de los Licénidos, cuyos miembros más característicos en Europa son las pequeñas especies de mariposas azules que suelen verse por el campo.





Presenta dos generaciones anuales, las orugas de la generación de verano completan su desarrollo en un mes, pero las de las siguiente generación pasan el invierno en forma de oruga y no completan su crecimiento hasta la primavera siguiente. La fase de crisálida dura un mes.

Especie euroasiática que se distribuye desde el norte de África, por toda Europa y Asia menor hasta Japón; Abisinia, suroeste de Arabia, Etiopía, Uganda y el este de Norteamérica.


Sus larvas se alimentan de plantas de los géneros Polygonum y Rumex (Acedera).

Los machos de Lycaena phlaeas son extremadamente territoriales. Cada macho controla un pequeño reino que defenderá enérgicamente frente a cualquier intruso. Se entiende que los intrusos no deseados son los machos rivales que controlan territorios fronterizos con el suyo, o los machos que no tienen territorio propio y tratan de conquistar uno. Pero tal es su agresividad que con frecuencia atacan a insectos que nada tienen que ver con sus guerras fronterizas.


Una buena pregunta es cómo pelean las mariposas. No tienen aguijones punzantes con veneno, ni mandíbulas afiladas con las que morder. Pueden desde luego dar golpes con sus alas, pero no son precisamente el tipo de arma contundente con el que dejar fuera de combate al adversario. También podrían arañar al contrario con las unas de sus patitas, pero el daño no sería mayor que arrancarle algunas escamas o pelillos. Cierto que el macho rival está en las mismas condiciones inermes, con lo que la lucha es justa, pero ¿cómo deciden quien es el vencedor?




Al parecer, en el mundo animal se da una situación paradójica. Los machos de especies con armas letales tales como las víboras, que no son inmunes a su propio veneno, establecen peleas altamente ritualizadas, en la que no se usan los colmillos. Lógico porque de usarlos todas las peleas entre machos rivales terminarían en empate con los dos combatientes muertos. En cambio las especies que carecen de armas ofensivas peligrosas o en las que el perdedor puede huir fácilmente, no han desarrollado mecanismos de inhibición de la agresividad, siendo este tipo de animales mucho más feroces. Como consecuencia y por raro que pueda parecer, las mariposas se cuentan entre los animales más agresivos y feroces con sus propios congéneres.















En: macroinstantes.blogspot.com.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario