lunes, 2 de enero de 2012

Artemisa vulgaris (Hierba de San Juan)

Artemisia vulgaris (altamisa, hierba de San Juan) es una de las varias spp. del género artemisia. Ocasionalmente llamada artemega, ceñidor, yuyo crisantemo y madra.

Es nativa de áreas templadas de Europa, Asia, norte de África, está en Norteamérica donde es una maleza. Crece muy bien en suelos nitrogenados, en especial enmalezados y no cultivados.

Esta artemisia es ligeramente diferente a otras spp. pero todas tienen los mismos aceites. Con artemisia absinthium comparten los mismos principios tóxicos.

Es una planta perennifolia herbácea de 1 a 2 m (raramente 2,5 m), con raíces leñosas.

Las hojas de 5 a 20 cm de long., verde muy oscuras, pinnadas, con pelos blancos densos tomentosos en el envés. El tallo erecto tiene un tinte rojo purpúreo. Flores pequeñas (5 mm de long.) son radialmente simétricas con muchos pétalos amarillos o rojo oscuras. Tiene numerosos y angostos capítulos (cabezas florales) se abren en panículas racimosas. Florece de julio a septiembre en el hemisferio boreal.

Un número de spp. de Lepidoptera comen sus hojas y flores.

Las propiedades medicinales de la artemisia vulgaris o hierba de San Juan, como también es conocida, fueron descubiertas por las poblaciones de las zonas semiáridas y templadas, donde crecen espontáneamente. En el texto griego de Dioscórides, la altamisa se cita como remedio contra los gusanos internos. Los indios de Nuevo Méjico a Colombia utilizan variedades análogas para curar bronquitis y resfriados. Todavía los chinos introducen hoy en la nariz una hoja de altamisa envuelta para parar el epistaxis o hemorragia nasal.

En el viejo folclore germánico muggiwurti significa "planta de las moscas", haciendo referencia a su uso desde ancianos tiempos para repeler insectos.

En la Edad Media, la altamisa se usaba como hierba protectora mágica. También para repeler insectos, especialmente mariposas, de jardines. Y en épocas más remotas como remedio contra la fatiga y proteger a viajantes contra malos espíritus y animales salvajes. Los soldados romanos se lo ponían dentro de sus sandalias para proteger sus pies de la fatiga.

Mucho uso en brujerías, era porque se decía que inducía sueños lúcidos y viajes astrales. Fumar, o consumir de la planta, o con una tintura, antes de dormir, incrementaría la intensidad del sueño, el nivel de control, y ayudar a recordarlos al despertar. Más seguro, una mata de altamisa seca debajo de la almohada cumplía el mismo efecto.

La altamisa tiene un olor aromático. La gente pobre la usaba, a veces mezclado con otras hierbas, como sustituto de tabaco. Se lo ha fumado mezclado o substituyendo a la marihuana, porque genera sueños evocativos en estado de conciencia.












En: es.wikipedia.org

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